tres cartas desde marruecos (carta I) 2009
Marruecos es fascinante, indescriptible, de verdad, de entrada tienes que concientizarte de que estas en África, entre árabes, en un país que fue colonia francesa hasta hace menos de 50 años y de un montón de cosas más. Es una locura, una locura en todos los sentidos, los nómadas tuareg, negros como la noche de más de dos metros de alto, las mujeres musulmanas cubiertas de negro hasta los dedos de las manos, los vendedores de drogas, los de té, los cuenta cuentos, encantadores de serpientes, brujos, curanderos, los camellos, las mezquitas, todo, todo es una locura.
Ahora estamos en el lado oriente de la cordillera del atlas, vamos hacia el este, hacia el Sahara, o Saj-jara como le dicen acá.
Es casi indescriptible, podría necesitar una hoja completa solamente para describir los tonos azules de los trajes de los tuaregs o las ropas de los bere-bere o el traje de el vendedor de té, que ronda las plazas y las calles, vestido en rojos y dorados, con un sombrero enorme en forma de cono con cientos de colguijes dorados, de el mismo color de las tazas y el “termo” del que sirve el té. Acá la gente no toma alcohol, nadie; todos toman te. Todo el día, a todas horas y en cualquier lugar, al no tomar alcohol, no hay borrachos, algo que se agradece. Otra cosa que se agradece es que son muy religiosos, muy, verdaderamente devotos, y su religión es muy estricta por lo que es muy improbable que alguien se acerque a ti con la verdadera intención de hacerte daño. La gente es muy amistosa, mucho, esto da un poco de miedo, mucha gente te pide dinero, otros te quieren ayudar, la mayoría de las veces esperando que les des algo a cambio, pero también hay altruistas, y son de verdad muy amistosos. Pero siempre tienes que tener cuidado.
Es definitivamente otro mundo, no es fácil, ni creo que sea para todos. Son de esos lugares que o se aman o se odian, es mas, son de los lugares en los que en cinco minutos puedes amar y luego odiar, hay que tenerle mucho respeto, usas todos tus sentidos, de entrada el idioma es una gran limitante, todos hablan árabe o lenguas bere-bere, también se habla francés que a fin de cuentas para mi es tan extraño como el bere-bere. El lenguaje de las señas es la onda, es increíble ver cómo te puedes comunicar en un lenguaje no verbal a base de puras señas, aunque también es complicadísimo. Tratamos cada vez menos de llamar la atención, de pasar más desapercibidos. Siempre muy atentos, marruecos es uno de esos lugares del mundo en los que no te puedes permitir que algo salga mal, no te puedes meter sin querer en el callejón en el que nunca debiste de haber entrado, ni hablar con ese que nunca debiste de haber hablado… en las ciudades es la ley de la selva, los coches se te van encima, la gente se te amontona, se te acerca, te habla, te pide, te dice. Los pueblos son mucho más reservados, pero igual tienes que estar atento. Es indescriptible el sonido de las mezquitas cada determinado tiempo, hace ecos con el mar, las montañas, las casas o donde quiera que estés, las oraciones en canto rebotan por todo el aire, una atmosfera que se tendría que sentir en carne propia, no se puede explicar. Hay tantas mezquitas como iglesias en Cholula.
Pensábamos venir una semana o dos, pero ya llevamos diez días y no vemos para cuando, lo estamos haciendo por tierra, con calma, de pueblo en pueblo, por ahora nos entusiasma llegar a el Sahara que literalmente corta a África en dos, esperamos llegar en unos 10 días, de ahí iremos al atlas que es una cadena montañosa increíble de marruecos, siempre nevada y después nos espera Marrakesh, que por lo que se dice es un lugar igualmente indescriptible.
Son verdaderamente increíbles los contrastes; los pobres tan pobres, los ricos tan exageradamente ricos, lo hermoso y tranquilo de la medina de Asilah, por ejemplo y lo asqueroso, frenético e insalubre de la medina de Casa Blanca, el olor es indescriptible, asqueroso. Los pueblos son casi tribus, las ciudades son demasiado ciudades. Las medinas son como los centros antiguos, pequeñas ciudades amuralladas dentro de una gran ciudad, tienen unas bardas enormes, color arena ocre con millones, y esto si lo digo literalmente, millones de golondrinas volando a su alrededor durante el atardecer. En la mayoría hay casas y mucho comercio, son básicamente los centros comerciales de las ciudades y pueblos. Caminar en sus calles te remonta a todo lo que te puedas imaginar y mas, a Aladino, Simbad, Ali Ba-ba, a las épocas de los fenicios, los romanos, los egipcios… todo esta tan lleno de magia, de historia, de vida, son más de 5000 años de cultura. Yo se que cada lugar tiene sus encantos, pero lo radical de marruecos es que son demasiadas cosas en una, una interminable lista de cosas, culturas, mezclas, razas, lenguas, tribus… te puedes encontrar justo al lado del bere-bere que vende huevos y patas de avestruz, lagartos, cabezas y huesos de animales, polvos derivados de ellos y todo tipo de pociones mágicas.
Existe también ese tipo de turista que viene en tour, los ves en algunos lugares, me imagino que hay maneras más fáciles de hacer marruecos, pero también estoy seguro que si ellos leyeran lo que yo escribo, no sabrían a que marruecos me refiero, pero son diferentes formas. De lo que si estoy seguro es de que marruecos no es para todos.
Nosotros cada vez estamos más fuertes, Ceci me sorprende, siempre quiere más, es inagotable, ya podemos caminar literalmente por días que no pasa nada. Lo que si es que parece caballo, en cuanto ve que se acerca su caballeriza después de una dura caminata, saca su mejor zancada (su zancada garrochera), apresura el paso y emprende el camino con decisión. Lo come todo, o casi todo; está feliz, hay días en los que creo que ella lo disfruta aun más que yo. Nuestra principal preocupación es nunca perdernos de vista. De verdad en muchos sentidos me sorprende es macha, macha. Hemos dejado cosas en el camino, es imposible, la mochila después de una buena caminata se te incrusta en la espalda, no nos podemos dar el lujo de comprar nada, literalmente nada; aunque quisiéramos llevarnos todo, no es ese tipo de viaje, la mas mínima cosa pesa y ocupa espacio, a cambio nos estamos llevando todo. Todo lo vivido.
De acá en adelante será muy difícil encontrar la manera de escribir, al menos hasta llegar a Marrakesh, no sabemos cuánto va a pasar para eso, pero ahí estaremos en contacto. Ahora estamos en Meknez.
No te quiero aburrir, pero de verdad de todo esto se podría escribir un libro, cuando regrese, con calma, pintaré y escribiré de lo que viví, porque acá no se ve nada, lo tienes que vivir todo.