el papi
El Papi, vagabundo enfermo, abandonado, condenado a vivir en una esquina de la catedral, siempre en la mismo lugar; siempre esperando a Andrea, inerte o casi inerte. Casi un monstruo; jorobado, forrado de ropas, golpeado, con las uñas negras; enormes. Haciendo de la espera su vida, junto al puesto de revistas; muriendo día a día.
Andrea, mujer mayor, sencilla, mártir; abrumada por el dolor de haber abandonado a un hijo muchos años atrás, argumentando que si no lo hacía, su padre (el del hijo) los mataría a ambos. Pareja sentimental del Papi por varios años; mucho mayor que él.
Andrea días después de haber sido atropellada en esa esquina, murió por complicaciones en la herida. Al no dejar los paramédicos subir al Papi a la ambulancia, ella le pidió que la esperara ahí. De esto hace más de 10 años, 10 años en los que el Papi nunca se ha separado de dicha esquina, ahí vive, duerme, come y muere; nunca más lejos de media cuadra, nunca perdiendo de vista su esquina, no pierde la esperanza de que algún día ella vuelva, no se resigna a sentirla perdida.
Estas fotografías son parte de una serie de fotografías tomadas por el Papi; es un proyecto que realizamos por más de un mes en el que yo le daba cámaras fotográficas desechables para que el fotografiara su mundo; su vida.
Al volver de Europa me enteré que el Papi murió en esa misma esquina una noche del mes de Julio del año 2009